miércoles, 26 de agosto de 2015

Bioeconomía para todos.

Alberto L. D'Andrea. Revista Agropost, número 136, febrero-marzo 2015.
Un estudio comparativo de algunas variables significativas relacionadas con nuestra temática lo ubicamos en la siguiente tabla:


El avance científico iniciado en 1800 pero potenciado fuertemente a partir del desarrollo de modelos atómicos confiables en la primera mitad del siglo XX y, fundamentalmente por su crecimiento exponencial los últimos 60 años, queda reflejado en uno de sus  aspectos por el incremento del CO2 debido a la necesidad de consumo de energía fósil por parte del impresionante desarrollo tecnológico producido.  No obstante el incremento en el promedio de vida de 24 a 76 años (3,2 veces más) y el aumento de la población en la tierra de 1000 a 7000 millones de habitantes (7 veces más) pareciera indicar que la vida humana en la tierra está floreciente. Si bien el avance científico-tecnológico produjo una mejora cuantitativa importante  en cuanto al promedio de vida, con perspectiva a corto plazo de superar los 100 años, trajo aparejado graves problemas cualitativos con tendencia a acelerarse en forma exponencial: aumento de la población mundial de 2500 a 7000 mil millones de habitantes entre el año 1950 y el 2013, aproximación a la “carga máxima de la tierra” (10.000 millones de habitantes), fuerte incremento en la demanda de energía y alimentos,  aumento de la contaminación en general producto de la mayor cantidad de habitantes y de la actividad del hombre, peligrosa acumulación de gases que conducen al calentamiento global; agotamiento de la energía fósil-extractiva, antes abundante-barata y declive constante de la diversidad biológica ante la apropiación de más espacios físicos por el hombre.  En el contexto planteado, la economía de pensamiento único en la cual lo económico predomina sobre lo político y el mercado soluciona todos los problemas del sistema en concurrencia con la competitividad y el libre intercambio, no puede dar respuestas a las demandas de la sociedad. De los 7000 millones de habitantes actuales, casi 1000 millones no pueden comer si alguien no le proporciona alimentos y 5000 millones están fuera de una vida garantizada.  El intento histórico más reciente de romper con la inconveniencia actual de la economía ortodoxa  partió de Nicholas Georgescu-Roegen, uno de los pensadores más notables y profundos de la economía moderna; él lanzó dos torpedos críticos a la economía vigente en sus libros Analytical Economics (1966) y  The Entropy Law and Economic Process (1971) en los cuales centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas de pensamiento único todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. El auguró por lo tanto un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de  crisis económicas.   Nicolás Georgescu-Roegen señalo como única solución posible la  aparición de una ciencia-tecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales necesarios para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra…
Paulatinamente, debido a las innovaciones tecnológicas, avanza un incesante aumento en la capacidad de producir en forma sustentable tendiente a mostrar su capacidad de dar soluciones efectivas y alternativas ante la inacción de la desbordada economía de mercado.

La bioeconomía real.
La biotecnología con su capacidad transformadora de la naturaleza aparece como la tecnología “prometeica“ buscada por Georgescu-Roegen en respuesta a las problemáticas planteadas por su economía física basada en la función entropía. Hoy podemos definir a la bioeconomía real como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.  
Pareciera ser que la mejora cualitativa en la vida se centra en avanzar hacia la bioeconomía cuya base científico-tecnológica es la biotecnología y su motor productivo es la biofábrica transgénica; en concordancia con lo que alguna vez señaló Georgescu-Roegen “Si la vida es lo más importante, la economía debiera ser una rama de la biología y no la vida un apéndice de la economía como plantea la economía ortodoxa”.


 La bioeconomía de conveniencia.
 Los países europeos y los Estados Unidos engloban bajo la denominación de bioeconomía, a la  actividad económica que se nutre de la investigación y la innovación en las ciencias biológicas,  en un intento por mantener subordinada a la naturaleza a un contexto económico ficticio. Una bioeconomía de conveniencia para disfrazar la crisis mundial en la cual las medidas de política económica recomendadas fallan en forma sistemática ante el asombro de los propios economistas quienes ven cómo las recetas aprendidas en sus universidades no funcionan. Una bioeconomía tendiente a resistir el ocaso de la economía de pensamiento único para continuar con la acumulación del poder en desmedro de la mejora cualitativa de la vida en la tierra planteada por las posibilidades productivas brindadas por el desarrollo de la ciencia-tecnología  actual en un intento por subsanar sus errores del pasado…

Bioeconomía para todos. 
Distingamos las voces de los ecos, la incidencia productiva de la tecnología actual nos permite avanzar sobre una economía moderna, centrada en las necesidades del hombre, en el respeto de las leyes de la naturaleza y en la utilización de sus recursos generosos ¿por qué no?, una bioeconomía para todos. 

martes, 24 de marzo de 2015

En el 2015: bioeconomía y nanoeconomía.

La bioeconomía y la nanoeconomía ¿tienen algo en común?
Recordemos sus fundamentos. La bioeconomía es la respuesta de la biotecnología a las problemáticas detectadas por la economía física tales como: el aumento de la población mundial de 2500 a 7000 mil millones de habitantes entre el año 1950 y el 2013, aproximación a la “carga máxima de la tierra” (10.000 millones de habitantes), fuerte incremento en la demanda de energía y alimentos, aumento de la contaminación en general producto de la mayor cantidad de habitantes y de la actividad del hombre, peligrosa acumulación de gases que conducen al calentamiento global; agotamiento de la energía fósil-extractiva, antes abundante-barata y declive constante de la diversidad biológica ante la apropiación de más espacios físicos por el hombre. En tal sentido, hoy podemos definir a la bioeconomía real como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
La nanoeconomía surge para llenar en vacío luego de la sucesión  macroeconomía – microeconomía. El faltante es una nanoeconomía,  una economía centrada en el individuo y en su acontecer económico. Una economía construida a partir de las necesidades y el quehacer diario de los 7000 millones de personas habitantes el mundo en vez del resultado del accionar de regiones, países, empresas globalizadas o intereses sectoriales. Decíamos en el artículo Nanoeconomía & Nanotecnologia (Biotecnología & Nanotecnologia al Instante20 de diciembre del 2014): “La nanotecnología y la nanoeconomía (y agregamos ahora a la biotecnología y a la bioeconomía) convergen en construir desde la esencia de la vida misma con la convicción que desde lo pequeño se puede avanzar para comprender el todo, pero desde el todo tal vez sea dificultoso o casi imposible comprender y penetrar en el mundo de lo pequeño. Tal como lo hace la bioeconomia, capaz de subordinar la economía macro y micro a las leyes de la naturaleza;  la nanoeconomía subordina la construcción del mundo económico  a las necesidades de cada uno de individuos de planeta. Una construcción difícil, más aún cuando nunca se intentó “visualizar a todos” desde la economía de pensamiento único, pero posible y no más dificultosa que las construcciones nanotecnológicas hoy factibles y en continuo desarrollo”. 
Pensemos un 2015 en el cual el avance tecnológico en lo productivo genera el contexto necesario para encontrar el rumbo alternativo que el mundo reclama.
Un 2015 para comenzar a mirar desde lo pequeño.

martes, 13 de mayo de 2014

Curso: Bioecomomía para todos.

Docente: Prof. Dr. Alberto L. D’Andrea. Coordinador de la Subcomisión de Biotecnología del CPIA.
Fecha: jueves 18 de septiembre del 2014 de 14 a 18 hs.
Destinatarios: profesionales, funcionarios y empresarios, con o sin su  grupo familiar; estudiantes, gente interesada en introducir un nuevo perfil a su cultura general. Gratuito.
Lugar: CPIA.Tte. Gral. Juan D. Perón 725 2° Piso. C,A.B.A. También on line.
Inscripción:  cursos@cpia.org.ar
Programa:
Parte A
De la economía física a la bioeconomía. La bioeconomía de Nicolás Gosgerscu Roegen. Bioeconomía de conveniencia vs bioeconomía real. La tecnología prometeíca. Respuestas de la biotecnología en el área de la salud, los alimentos,  la energía y el medio ambiente. Secuenciación masiva. Redefinición moderna de la bioeconomía.
Parte B
Decadencia del combustible fósil. La biofábrica ecológica-transgénica. Respuestas a las demandas socioeconómicas en tiempo y forma. El hambre en el mundo, energía y pobreza. Las inversiones en biotecnología en alza en un planeta a la deriva. La bioeconomía y un nuevo equilibrio para mejorar la vida en el planeta.
Epílogo
Bioeconomía, tecnologías de convergencia (Nano, Bio, Info y Cogno) y  pensamiento complejo.  Bioeconomía para todos y en todo lugar.



domingo, 6 de abril de 2014

La tensa relación de la humanidad con el planeta.

La relación de la humanidad con el planeta está cercana a su límite de ruptura. Esto se debe al exceso de población en la tierra, a la instintiva ansia o deseo exagerado de consumir, poseer o dominar de los seres humanos y a modelos ya poco adecuados para construir la civilización. 
El avance de la ciencia mejoró en forma exponencial el conocimiento del mundo y la tecnología ha mejorado cualitativamente y cuantitativamente la vida humana. La ciencia y la tecnología indirectamente son los responsables del gran incremento de la población en la tierra. Nada más ni nada menos que 4500 millones de habitantes en sólo 63 años (en 1950 había 2500 millones de habitantes en la tierra) con toda una problemática asociada: la necesidad de generar más energía, producir más alimentos, revertir la contaminación producto de la actividad creciente de la mayor población y de disminuir los exorbitantes gastos en salud. El mayor consumo generalizado resulta un campo fértil adecuado para quienes quieren incrementan su poder y dominio incentivando la debilidad natural los individuos de consumir y poseer. De ambas circunstancias surge con mediana claridad la obsolescencia de los viejos modelos sobre los que se construyó la civilización humana, cada vez más decadentes y desplazados por una nueva autoorganización azarosa producto de los avances de la ciencia-tecnología, el vertiginoso aumento de la cantidad de habitantes y la voracidad humana. Nuestro planeta está a la deriva. No existe un nuevo modelo de organización pensado para todos, sólo planes para concentrar y aumentar el poder en unos pocos grupos poseedores mayoritarios de los recursos económicos. Revertir la situación implica utilizar los desarrollos científicos-tecnológicos para generar los recursos necesarios, en tiempo y forma, tratando de remediar la parte de la culpa que les compete. Implica un nuevo modelo de civilización amigable con la naturaleza capaz de no utilizar más combustibles fósiles descentralizando la producción de la energía, factor clave en la concentración del poder actual. Implica descentralizar la producción de alimentos, produciéndolos en todas partes, no sólo en las caras tierras aptas para cultivo. Implica utilizar biofábricas ecológicas (transgénicas o no) para producir utilizando radiación solar, consumiendo dióxido de carbono en procesos sin humo y catalizados por enzimas. Implica secuenciar el genoma de cada ser humano para tener un diagnóstico precoz y evitar el gasto en el sistema de salud inherente a enfermos crónicos y enfermedades terminales. Implica, implementar con cierta prisa, el Plan B. B de Bioeconomía, B de Biotecnología y B de Biofábrica ecológica.

Distribución de la riqueza, horizontalidad y tecnologías de avanzada.

La comunicación horizontal, es decir dentro de la sociedad, a través de redes sociales de algún modo limitó a quienes monopolizaban la información como instrumento de poder. Este nuevo poder lateral es sólo el inicio para reacomodar cierta injusticia sobre el modo de organización del mundo. El 1 % de la población mundial concentra la mayor parte de la riqueza y el 99% de las personas son cada vez más marginadas y desfavorecidas. La fuerte dependencia de la sociedad moderna de los combustibles fósiles y el exponencial aumento de su consumo y costo durante el siglo llevaron directa e indirectamente una estructura vertical con una gran concentración del poder económico. 500 empresas multinacionales que producen y/o dependen del consumo intensivo de combustible fósil poseen el 33% del PBI mundial, constituyendo una pirámide con una elite centralizada en el vértice superior que se beneficia de la base formada por el 99% de una población mundial cada vez más empobrecida. Necesitamos una nueva visión del mundo económico para ser aplicada en forma concreta conducente a una sociedad más justa y sustentable. La nueva concepción debe llevar a una descentralización del poder, tal como ocurrió los últimos 20 años con la comunicación, pasando de un sistema hipercentralizado a uno como Internet, distributivo y colaborativo. Esa nueva horizontalidad debe darse fundamentalmente en el área de la producción de energía y sincronizada con la producción de alimentos. Para eso debemos reemplazar paulatinamente el combustible fósil por energía generada en forma descentralizada en todo el mundo: biogás, bioetanol, biodiésel, biopetróleo, paneles solares domiciliarios de todo tipo,… Dice Geremías Rifkin “En los próximos 40 años nuestras casas deben transformarse en centrales de energía locales”..., Algo similar necesitamos para los alimentos, producirlos en todos lados, no sólo en tierras fértiles centralizadas en grandes poderes económicos. Producirlos desde birreactores hasta en zonas desérticas a través de microalgas y plantas adaptadas genéticamente a condiciones extremas. En el contexto señalado resulta obvia la importancia de las tecnologías de avanzada como la biotecnología y la nanotecnologia para lograr la horizontalidad de la pirámide. El cambio que el mundo necesita no se hace utilizando armas, sólo se puede conseguir aplicando con inteligencia las nuevas tecnologías para descentralizar la generación de los recursos que permitieron la fabulosa concentración del poder.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Bioeconomía de conveniencia vs bioeconomía real.

Los países europeos y los Estados Unidos engloban bajo la denominación de bioeconomía a la  actividad económica que se nutre de la investigación y la innovación en las ciencias biológicas en un intento por mantener subordinada a la naturaleza al contexto económico mundial actual. Una bioeconomía de conveniencia para disfrazar la crisis mundial en la cual las medidas de política económica recomendadas fallan en forma sistemática ante el asombro de los propios economistas quienes ven cómo las recetas aprendidas en sus universidades no funcionan.
El padre de la bioeconomía real Nicolás Georgescu-Roegen centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. El auguró por lo tanto un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de  crisis económicas.  Nicolás Georgescu-Roegen señalo como única solución posible la  aparición de una ciencia-tecnología capaz de generar más recursos naturales en  el tiempo necesario para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra. Hoy ya no cabe duda que esa ciencia-tecnología es la biotecnología, a tal punto que  se puede redefinir a la bioeconomía como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
Si la vida es lo más importante, la economía debiera ser una rama de la biotecnología y no la vida un apéndice de la economía como plantea la bioeconomía de conveniencia.

domingo, 27 de octubre de 2013

El Plan B. Bioeconomía, Biotecnología, Biofábrica.

TEDx Rosario 2013.
Alberto L. D’Andrea
La exposición arrancó más o menos así: “Hace unos años comencé a preocuparme por la problemática ambiental y el cáos económico mundial. Me propuse encontrar alguna solución común a ambas temáticas a partir de un diagnóstico centrado en hechos concretos. Es así como encontré que en 1950 en el mundo había 2500 millones de habitantes y en el 2013, 7000. Estos nuevos 4500 millones de habitantes aparecidos en sólo 63 años ocupan espacio, necesitan  más alimentos, energía y contaminan el ambiente. De los 7000 millones de habitantes, 1000 no pueden comer si alguien no les provee recursos para alimentarse y 24.000 chicos mueren  desnutridos  por día. En el mundo existen 1000 millones de vehículos que consumen más de 93 millones de barriles de petróleo por día, entiéndase bien, con esa velocidad se está convirtiendo algo que está enterrado y no molesta en dióxido de carbono… Poco a poco me fui dando cuenta de que todos los tratados relacionados con el medio ambiente constituyen sólo el debe ser, pero en la práctica se aplican poco, y que los economistas de todo el mundo ven como las recetas aprendidas en las universidades fracasan día a día. En realidad tanto la economía como el medio ambiente están a la deriva. Noexiste ningún Plan A. Es por eso que hoy vengo a decirles: el mundo no tiene plan A, sólo nos queda un Plan B: ...B de bioeconomía, B de biotecnología y B de biofábrica transgénica.
A continuación expliqué con algún detalle la bioeconomía de Nicolás G. Roegen, la biotecnología moderna y  la biofábrica celular transgénica. Luego comenté: 
“Volvamos a nuestro ciclo: el mundo va a la bioeconomía, no por que los economistas quieran, simplemente por que los recursos naturales mandan. No existe en el mundo una carrera de bioeconomía, tampoco dentro de las carreras de economía actuales existe una materia que se llame bioeconomía y dentro de una materia tampoco hay una unidad de economía. Por eso los economistas piensan que todo se arregla con un golpe de confianza. No, necesitamos de la ciencia-tecnología de la bioerconomía, la biotecnología,  para generar los recursos necesarios. Finalmente el plan B cierra con su motor productivo, la biofábrica fotosintética ecológica alimentada por dióxido de carbono y catalizada por enzimas...
Cuando explico esto me quedo con la sensación de que los alumnos no lo entieden. En realidad lo entienden cognitivamente pero para avanzar en la temática hace falta una respuesta afectiva. Debe llegar al cerebro, pero también al corazón. Por eso y con esa pizca de audacia juvenil que me queda les hice un pequeño poema. Me gustaría compartirlo con ustedes. Se denomina: No estudies biotecnología…”
“Finalmente ahora que todos ya conocen el Plan B, quiero pedirles ayuda para  convencer a quienes tienen poder de decisión y a los economistas que podemos llegar a un nuevo tipo de equilibrio para mejorar y hacer viable la vida en la tierra”.
A ustedes lectores de Biotecnología & Nanotecnología al Instante les pido lo mismo.
Gracias a un TEDx Rosario inolvidable.

Video:
Plan B para salvar al mundo.
Lectura complementaria:
No estudies biotecnología.