domingo, 10 de septiembre de 2017

Nanobioeconomía, el camino correcto.

El economista Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1994), uno de los pensadores más notables y profundos de la economía moderna,  lanzó dos torpedos críticos a la economía vigente en sus libros Analytical Economics(1966) y The Entropy Law and Economic Process(1971) en los cuales, centra las problemáticas económicas actuales, en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. En su enfoque físico, la economía debe estar sujeta a las leyes de la termodinámica y su funcionamiento solo puede garantizarse por una entrada continua de energía y materiales.
El problema de la economía actual es su pérdida del contacto con la base material del proceso económico y que se ha centrado, casi en forma exclusiva, en analizar el funcionamiento de los mercados y el intercambio comercial. Pone énfasis en crecimiento económico sin considerar la finalidad ni sus costos. Para los economistas de pensamiento único todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza ésto no constituye un ciclo, es solo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. Nicolás Georgescu-Roegen  auguró, por lo tanto, un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de crisis económicas. Señaló como única solución posible la aparición de una ciencia-tecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales necesarios para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra.
La biotecnología con su capacidad transformadora de la naturaleza aparece como la tecnología "prometeica" buscada en respuesta a las problemáticas planteadas por su economía física. Hoy podemos definir a la bioeconomía  como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable. Sus aportes van desde la obtención de energía utilizando biomasa hasta las biofábricas transgénicas. No obstante comienzan a llegar respuestas de otra ciencia-tecnología con capacidad de trasformar la naturaleza: la nanotecnología.
La nanotecnología ofrece nuevas soluciones energéticas como los paneles solares de puntos cuánticos flexibles, capaces de producir energía con la luz solar durante el día y captando la radiación infrarroja durante la noche y de producir nanocatalizadores para transformar el dióxido de carbono atmosférico a gas metano. De hecho la generación de energía solar supera largamente la aportada por la biomasa en el planeta. 



viernes, 10 de marzo de 2017

La nanotecnología podrá disminuir la temperatura de tu vivienda y del planeta.

Alberto L. D'Andrea - Revista Noticias Número 2099/ 2017

Disminución de la temperatura en la vivienda.
Existen en la actualidad muchas patentes de pinturas con propiedades de aislamiento térmico capaces de absorber la radiación infrarroja. Las nuevas formulaciones  incorporan elementos nanotecnológicos que, por su capacidad de absorber los rayos infrarrojos y disipar la radiación durante el transcurso del día, no permiten al calor proveniente de la radiación solar atravesar la pared. Sorprendentemente la contribución a la carga térmica de la pared es mínima debido a la acción de los aditamentos nanotecnológicos generalmente formados por nanopartículas coloidales. En la actualidad se comercializan varias pinturas “térmicas” de distinta base nanotecnológica. Algunas pinturas utilizan nanopartículas de óxidos de tungsteno (empresa JAXA-Desarrollo aeroespacial Japonés) o partículas coloidales de cloruro de estaño con un diámetro promedio de 3 nanómetros, inmersas en una suspensión de politetrafluoroetileno (patente WO 2013115633 A1, “Pintura con la capacidad de absorber los rayos infrarrojos a través de una película de nanopartículas”). La NASA desarrolló un aditivo de nanopartículas de cerámica que se puede adicionar a cualquier pintura tradicional para trasformarla en una pintura con propiedades térmicas; el ahorro debido al aditivo en la aislación de la casa puede llegar hasta el 50% y el efecto térmico tiene una duración de cinco años. El mayor aislamiento térmico, no sólo disminuye la temperatura del interior de la vivienda, también el consumo de energía mayoritariamente generada utilizando combustibles fósiles, al reducir o eliminar la utilización de los equipos de aire acondicionado.

Disminución de la temperatura del planeta.
El efecto invernadero “normal” es esencial para el clima de la Tierra. La cantidad de energía que llega al planeta por la radiación solar se compensa con la cantidad de energía radiada al espacio; por lo tanto, la temperatura terrestre se mantiene constante. No obstante por la acción del hombre, desde las revoluciones industriales, la emisión de dióxido de carbono, metano, vapor de agua y óxidos de nitrógeno, entre otros,  se incrementó en la atmósfera originando una mayor absorción de la radiación infrarroja que es reemitida nuevamente a la tierra por los gases del efecto invernadero aumentando la temperatura. La nanotecnología puede ofrecer dos soluciones al problema: utilizar paneles solares nocturnos que utilicen la energía infrarroja (a) o generar las condiciones para que la atmósfera deje pasar la radiación infrarroja térmica (b).
a) La mitad de energía solar disponible llega a la tierra forma de rayos infrarrojos. Ahora existen paneles solares con cristales nanométricos “realizados a medida” capaces de absorber esta energía infrarroja. Los prototipos de los paneles para la absorción de radiación infrarroja, transparentes y flexibles, ya están funcionando. Son capaces de convertir cualquier superficie en un panel solar. Su capacidad para absorber la radiación infrarroja directa durante el día (junto con la visible-paneles mixtos) y la remanente reemitida por los gases de efecto invernadero durante la noche, puede contribuir significativamente a disminuir el calentamiento de la tierra y la temperatura del planeta. Además permite  reducir los gases causantes del efecto invernadero al generar corriente eléctrica sustituyendo a los combustibles fósiles.
b) También para disminuir la temperatura del planeta podríamos crear un “efecto anti-invernadero” o un “efecto invernadero negativo” utilizando nanotecnología de avanzada para fabricar nanodispersiones fluidas (distribución de nanoobjetos en una fase fluida continúa) capaces de reflejar el infrarrojo cercano y ser “transparentes” al infrarrojo térmico, evitando que la radiación calórica vuelva a la tierra. Algo similar al efecto anti-invernadero del satélite Titán, el más grande de Saturno,  cuya niebla contiene nitrógeno y moléculas orgánicas (metano, etano, diacetileno, metilacetileno, cianoacetileno, acetileno, propano, anhídrido carbónico, monóxido de carbono, cianógeno, cianuro de hidrógeno). La radiación solar sobre las moléculas de nitrógeno y metano en la ionosfera crea una sopa de iones positivos y negativos. Las colisiones entre las moléculas orgánicas y los iones ayudan a las moléculas a crecer, convirtiéndose en aerosoles (partículas sólidas o líquidas suspendidas en un gas) mayores y más complejos capaces de absorber en la atmósfera superior el 90% de la radiación solar que entra en el satélite, pero incapaz de retener la radiación infrarroja proveniente de su superficie. El efecto anti-invernadero en el satélite Titán produce una disminución de 9 grados en su temperatura. En el planeta tierra, ante una situación límite,  se podría intentar regular la temperatura inyectando en la atmósfera la cantidad necesaria de una nanodispersión fluida para lograr el efecto anti-invernadero y conseguir la disminución deseada.

El avance exponencial de los desarrollos nanotecnológicos incrementa la factibilidad de su utilización para disminuir la temperatura de tu vivienda y del planeta. A grandes males, grandes nanosoluciones. 


sábado, 6 de agosto de 2016

Educación, tecnología y pobreza.

El capitalismo de mercado presenta una alta capacidad productiva, no obstante existe una creciente percepción de que sus recompensas no se distribuyen con justicia y en la actualidad favorecen ampliamente a los altamente calificados. El capitalismo globalizado exige habilidades mayores cada vez que una nueva tecnología emerge a partir de la anterior. Lainteligencia humana  natural no es en la actualidad mayor a la de los habitantes de la antigua Grecia, nuestro avance entonces depende del atesoramiento del inmenso legado del conocimiento humano acumulado a lo largo de los siglos. El sistema educativo a nivel primario y secundario ha fracasado a nivel mundial  en la tarea de preparar a los estudiantes con la rapidez necesaria  para prevenir la escasez de trabajadores altamente calificados, incrementando la cantidad de los menos preparados. Cualquier reforma educativa en tal sentido tardaría una cantidad de años durante los cuales la  brecha se profundizaría, los trabajadores calificados seguirán teniendo mayores aumentos salariales con efecto cada vez mas nefasto sobre la distribución de la riqueza y las necesidades tecnológicas para el desarrollo de un país. Las grandes potencias para resolver en forma inmediata la necesidad de contar con trabajadores altamente cualificados abren las fronteras a un gran número de inmigrantes poseedores del conocimiento vital necesario para el mantenimiento de su economía, condenando definitivamente a sus habitantes poco calificados a su suerte conducente muchas veces a la pobreza extrema. Los países subdesarrollados o en vía de desarrollo no cuentan con la posibilidad inmigratoria, sólo les queda como única oportunidad impulsar desde los ministerios de educación y trabajo, para los trabajadores poco calificados, una revolución educativa centrada en las nuevas tecnologías; una vía alternativa para recuperar el tiempo perdido, posicionarse en la producción conveniente y consolidar una distribución de la riqueza más justa capaz de legitimar la democracia.


domingo, 20 de septiembre de 2015

La bioeconomía, una respuesta a la encíclica Laudato si' sobre el cuidado de la casa común.

En la reciente encíclica del Papa "Laudato si", dice: “Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar”.  Tal afirmación lleva a recordar el intento histórico más reciente por romper con la economía ortodoxa, de pensamiento único, vigente. El intento partió de Nicholas Georgescu-Roegen, uno de los pensadores más notables y profundos de la economía moderna; él lanzó dos torpedos críticos a la economía vigente en sus libros Analytical Economics (1966) y  The Entropy Law and Economic Process (1971) en los cuales centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas de pensamiento único todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. El auguró por lo tanto un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de  crisis económicas y un medio ambiente a la deriva.   Nicolás Georgescu-Roegen señalo como única solución posible la  aparición de una ciencia-tecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales necesarios para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra. La respuesta anhelada surgió de la mano de la biotecnología, a tal punto que hoypodemos definir a la bioeconomía real como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de más de 65 millones de genes conocidos y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable. 
Tal vez alguien nos dio la inteligencia y los genes con el fin de que hagamos todo lo necesario para mantener la vida en la tierra. 

miércoles, 26 de agosto de 2015

Bioeconomía para todos.

Alberto L. D'Andrea. Revista Agropost, número 136, febrero-marzo 2015.
Un estudio comparativo de algunas variables significativas relacionadas con nuestra temática lo ubicamos en la siguiente tabla:


El avance científico iniciado en 1800 pero potenciado fuertemente a partir del desarrollo de modelos atómicos confiables en la primera mitad del siglo XX y, fundamentalmente por su crecimiento exponencial los últimos 60 años, queda reflejado en uno de sus  aspectos por el incremento del CO2 debido a la necesidad de consumo de energía fósil por parte del impresionante desarrollo tecnológico producido.  No obstante el incremento en el promedio de vida de 24 a 76 años (3,2 veces más) y el aumento de la población en la tierra de 1000 a 7000 millones de habitantes (7 veces más) pareciera indicar que la vida humana en la tierra está floreciente. Si bien el avance científico-tecnológico produjo una mejora cuantitativa importante  en cuanto al promedio de vida, con perspectiva a corto plazo de superar los 100 años, trajo aparejado graves problemas cualitativos con tendencia a acelerarse en forma exponencial: aumento de la población mundial de 2500 a 7000 mil millones de habitantes entre el año 1950 y el 2013, aproximación a la “carga máxima de la tierra” (10.000 millones de habitantes), fuerte incremento en la demanda de energía y alimentos,  aumento de la contaminación en general producto de la mayor cantidad de habitantes y de la actividad del hombre, peligrosa acumulación de gases que conducen al calentamiento global; agotamiento de la energía fósil-extractiva, antes abundante-barata y declive constante de la diversidad biológica ante la apropiación de más espacios físicos por el hombre.  En el contexto planteado, la economía de pensamiento único en la cual lo económico predomina sobre lo político y el mercado soluciona todos los problemas del sistema en concurrencia con la competitividad y el libre intercambio, no puede dar respuestas a las demandas de la sociedad. De los 7000 millones de habitantes actuales, casi 1000 millones no pueden comer si alguien no le proporciona alimentos y 5000 millones están fuera de una vida garantizada.  El intento histórico más reciente de romper con la inconveniencia actual de la economía ortodoxa  partió de Nicholas Georgescu-Roegen, uno de los pensadores más notables y profundos de la economía moderna; él lanzó dos torpedos críticos a la economía vigente en sus libros Analytical Economics (1966) y  The Entropy Law and Economic Process (1971) en los cuales centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas de pensamiento único todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. El auguró por lo tanto un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de  crisis económicas.   Nicolás Georgescu-Roegen señalo como única solución posible la  aparición de una ciencia-tecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales necesarios para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra…
Paulatinamente, debido a las innovaciones tecnológicas, avanza un incesante aumento en la capacidad de producir en forma sustentable tendiente a mostrar su capacidad de dar soluciones efectivas y alternativas ante la inacción de la desbordada economía de mercado.

La bioeconomía real.
La biotecnología con su capacidad transformadora de la naturaleza aparece como la tecnología “prometeica“ buscada por Georgescu-Roegen en respuesta a las problemáticas planteadas por su economía física basada en la función entropía. Hoy podemos definir a la bioeconomía real como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.  
Pareciera ser que la mejora cualitativa en la vida se centra en avanzar hacia la bioeconomía cuya base científico-tecnológica es la biotecnología y su motor productivo es la biofábrica transgénica; en concordancia con lo que alguna vez señaló Georgescu-Roegen “Si la vida es lo más importante, la economía debiera ser una rama de la biología y no la vida un apéndice de la economía como plantea la economía ortodoxa”.


 La bioeconomía de conveniencia.
 Los países europeos y los Estados Unidos engloban bajo la denominación de bioeconomía, a la  actividad económica que se nutre de la investigación y la innovación en las ciencias biológicas,  en un intento por mantener subordinada a la naturaleza a un contexto económico ficticio. Una bioeconomía de conveniencia para disfrazar la crisis mundial en la cual las medidas de política económica recomendadas fallan en forma sistemática ante el asombro de los propios economistas quienes ven cómo las recetas aprendidas en sus universidades no funcionan. Una bioeconomía tendiente a resistir el ocaso de la economía de pensamiento único para continuar con la acumulación del poder en desmedro de la mejora cualitativa de la vida en la tierra planteada por las posibilidades productivas brindadas por el desarrollo de la ciencia-tecnología  actual en un intento por subsanar sus errores del pasado…

Bioeconomía para todos. 
Distingamos las voces de los ecos, la incidencia productiva de la tecnología actual nos permite avanzar sobre una economía moderna, centrada en las necesidades del hombre, en el respeto de las leyes de la naturaleza y en la utilización de sus recursos generosos ¿por qué no?, una bioeconomía para todos. 

martes, 24 de marzo de 2015

Bioeconomía y Nanoeconomía.

La bioeconomía y la nanoeconomía ¿tienen algo en común?
Recordemos sus fundamentos. La bioeconomía es la respuesta de la biotecnología a las problemáticas detectadas por la economía física tales como: el aumento de la población mundial de 2500 a 7000 mil millones de habitantes entre el año 1950 y el 2013, aproximación a la “carga máxima de la tierra” (10.000 millones de habitantes), fuerte incremento en la demanda de energía y alimentos, aumento de la contaminación en general producto de la mayor cantidad de habitantes y de la actividad del hombre, peligrosa acumulación de gases que conducen al calentamiento global; agotamiento de la energía fósil-extractiva, antes abundante-barata y declive constante de la diversidad biológica ante la apropiación de más espacios físicos por el hombre. En tal sentido, hoy podemos definir a la bioeconomía real como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
La nanoeconomía surge para llenar en vacío luego de la sucesión  macroeconomía – microeconomía. El faltante es una nanoeconomía,  una economía centrada en el individuo y en su acontecer económico. Una economía construida a partir de las necesidades y el quehacer diario de los 7000 millones de personas habitantes el mundo en vez del resultado del accionar de regiones, países, empresas globalizadas o intereses sectoriales. Decíamos en el artículo Nanoeconomía & Nanotecnologia (Biotecnología & Nanotecnologia al Instante20 de diciembre del 2014): “La nanotecnología y la nanoeconomía (y agregamos ahora a la biotecnología y a la bioeconomía) convergen en construir desde la esencia de la vida misma con la convicción que desde lo pequeño se puede avanzar para comprender el todo, pero desde el todo tal vez sea dificultoso o casi imposible comprender y penetrar en el mundo de lo pequeño. Tal como lo hace la bioeconomia, capaz de subordinar la economía macro y micro a las leyes de la naturaleza;  la nanoeconomía subordina la construcción del mundo económico  a las necesidades de cada uno de individuos de planeta. Una construcción difícil, más aún cuando nunca se intentó “visualizar a todos” desde la economía de pensamiento único, pero posible y no más dificultosa que las construcciones nanotecnológicas hoy factibles y en continuo desarrollo”. 
Pensemos un 2015 en el cual el avance tecnológico en lo productivo genera el contexto necesario para encontrar el rumbo alternativo que el mundo reclama.
Un 2015 para comenzar a mirar desde lo pequeño.

martes, 13 de mayo de 2014

Curso: Bioecomomía para todos.

Docente: Prof. Dr. Alberto L. D’Andrea. Coordinador de la Subcomisión de Biotecnología del CPIA.
Fecha: jueves 18 de septiembre del 2014 de 14 a 18 hs.
Destinatarios: profesionales, funcionarios y empresarios, con o sin su  grupo familiar; estudiantes, gente interesada en introducir un nuevo perfil a su cultura general. Gratuito.
Lugar: CPIA.Tte. Gral. Juan D. Perón 725 2° Piso. C,A.B.A. También on line.
Inscripción:  cursos@cpia.org.ar

Programa:
Parte A
De la economía física a la bioeconomía. La bioeconomía de Nicolás Gosgerscu Roegen. Bioeconomía de conveniencia vs bioeconomía real. La tecnología prometeíca. Respuestas de la biotecnología en el área de la salud, los alimentos,  la energía y el medio ambiente. Secuenciación masiva. Redefinición moderna de la bioeconomía.
Parte B
Decadencia del combustible fósil. La biofábrica ecológica-transgénica. Respuestas a las demandas socioeconómicas en tiempo y forma. El hambre en el mundo, energía y pobreza. Las inversiones en biotecnología en alza en un planeta a la deriva. La bioeconomía y un nuevo equilibrio para mejorar la vida en el planeta.
Epílogo
Bioeconomía, tecnologías de convergencia (Nano, Bio, Info y Cogno) y  pensamiento complejo.  Bioeconomía para todos y en todo lugar.