martes, 13 de mayo de 2014

Curso: Bioecomomía para todos.

Docente: Prof. Dr. Alberto L. D’Andrea. Coordinador de la Subcomisión de Biotecnología del CPIA.
Fecha: jueves 18 de septiembre del 2014 de 14 a 18 hs.
Destinatarios: profesionales, funcionarios y empresarios, con o sin su  grupo familiar; estudiantes, gente interesada en introducir un nuevo perfil a su cultura general. Gratuito.
Lugar: CPIA.Tte. Gral. Juan D. Perón 725 2° Piso. C,A.B.A. También on line.
Inscripción:  cursos@cpia.org.ar
Programa:
Parte A
De la economía física a la bioeconomía. La bioeconomía de Nicolás Gosgerscu Roegen. Bioeconomía de conveniencia vs bioeconomía real. La tecnología prometeíca. Respuestas de la biotecnología en el área de la salud, los alimentos,  la energía y el medio ambiente. Secuenciación masiva. Redefinición moderna de la bioeconomía.
Parte B
Decadencia del combustible fósil. La biofábrica ecológica-transgénica. Respuestas a las demandas socioeconómicas en tiempo y forma. El hambre en el mundo, energía y pobreza. Las inversiones en biotecnología en alza en un planeta a la deriva. La bioeconomía y un nuevo equilibrio para mejorar la vida en el planeta.
Epílogo
Bioeconomía, tecnologías de convergencia (Nano, Bio, Info y Cogno) y  pensamiento complejo.  Bioeconomía para todos y en todo lugar.



domingo, 6 de abril de 2014

La tensa relación de la humanidad con el planeta.

La relación de la humanidad con el planeta está cercana a su límite de ruptura. Esto se debe al exceso de población en la tierra, a la instintiva ansia o deseo exagerado de consumir, poseer o dominar de los seres humanos y a modelos ya poco adecuados para construir la civilización. 
El avance de la ciencia mejoró en forma exponencial el conocimiento del mundo y la tecnología ha mejorado cualitativamente y cuantitativamente la vida humana. La ciencia y la tecnología indirectamente son los responsables del gran incremento de la población en la tierra. Nada más ni nada menos que 4500 millones de habitantes en sólo 63 años (en 1950 había 2500 millones de habitantes en la tierra) con toda una problemática asociada: la necesidad de generar más energía, producir más alimentos, revertir la contaminación producto de la actividad creciente de la mayor población y de disminuir los exorbitantes gastos en salud. El mayor consumo generalizado resulta un campo fértil adecuado para quienes quieren incrementan su poder y dominio incentivando la debilidad natural los individuos de consumir y poseer. De ambas circunstancias surge con mediana claridad la obsolescencia de los viejos modelos sobre los que se construyó la civilización humana, cada vez más decadentes y desplazados por una nueva autoorganización azarosa producto de los avances de la ciencia-tecnología, el vertiginoso aumento de la cantidad de habitantes y la voracidad humana. Nuestro planeta está a la deriva. No existe un nuevo modelo de organización pensado para todos, sólo planes para concentrar y aumentar el poder en unos pocos grupos poseedores mayoritarios de los recursos económicos. Revertir la situación implica utilizar los desarrollos científicos-tecnológicos para generar los recursos necesarios, en tiempo y forma, tratando de remediar la parte de la culpa que les compete. Implica un nuevo modelo de civilización amigable con la naturaleza capaz de no utilizar más combustibles fósiles descentralizando la producción de la energía, factor clave en la concentración del poder actual. Implica descentralizar la producción de alimentos, produciéndolos en todas partes, no sólo en las caras tierras aptas para cultivo. Implica utilizar biofábricas ecológicas (transgénicas o no) para producir utilizando radiación solar, consumiendo dióxido de carbono en procesos sin humo y catalizados por enzimas. Implica secuenciar el genoma de cada ser humano para tener un diagnóstico precoz y evitar el gasto en el sistema de salud inherente a enfermos crónicos y enfermedades terminales. Implica, implementar con cierta prisa, el Plan B. B de Bioeconomía, B de Biotecnología y B de Biofábrica ecológica.

Distribución de la riqueza, horizontalidad y tecnologías de avanzada.

La comunicación horizontal, es decir dentro de la sociedad, a través de redes sociales de algún modo limitó a quienes monopolizaban la información como instrumento de poder. Este nuevo poder lateral es sólo el inicio para reacomodar cierta injusticia sobre el modo de organización del mundo. El 1 % de la población mundial concentra la mayor parte de la riqueza y el 99% de las personas son cada vez más marginadas y desfavorecidas. La fuerte dependencia de la sociedad moderna de los combustibles fósiles y el exponencial aumento de su consumo y costo durante el siglo llevaron directa e indirectamente una estructura vertical con una gran concentración del poder económico. 500 empresas multinacionales que producen y/o dependen del consumo intensivo de combustible fósil poseen el 33% del PBI mundial, constituyendo una pirámide con una elite centralizada en el vértice superior que se beneficia de la base formada por el 99% de una población mundial cada vez más empobrecida. Necesitamos una nueva visión del mundo económico para ser aplicada en forma concreta conducente a una sociedad más justa y sustentable. La nueva concepción debe llevar a una descentralización del poder, tal como ocurrió los últimos 20 años con la comunicación, pasando de un sistema hipercentralizado a uno como Internet, distributivo y colaborativo. Esa nueva horizontalidad debe darse fundamentalmente en el área de la producción de energía y sincronizada con la producción de alimentos. Para eso debemos reemplazar paulatinamente el combustible fósil por energía generada en forma descentralizada en todo el mundo: biogás, bioetanol, biodiésel, biopetróleo, paneles solares domiciliarios de todo tipo,… Dice Geremías Rifkin “En los próximos 40 años nuestras casas deben transformarse en centrales de energía locales”..., Algo similar necesitamos para los alimentos, producirlos en todos lados, no sólo en tierras fértiles centralizadas en grandes poderes económicos. Producirlos desde birreactores hasta en zonas desérticas a través de microalgas y plantas adaptadas genéticamente a condiciones extremas. En el contexto señalado resulta obvia la importancia de las tecnologías de avanzada como la biotecnología y la nanotecnologia para lograr la horizontalidad de la pirámide. El cambio que el mundo necesita no se hace utilizando armas, sólo se puede conseguir aplicando con inteligencia las nuevas tecnologías para descentralizar la generación de los recursos que permitieron la fabulosa concentración del poder.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Bioeconomía de conveniencia vs bioeconomía real.

Los países europeos y los Estados Unidos engloban bajo la denominación de bioeconomía a la  actividad económica que se nutre de la investigación y la innovación en las ciencias biológicas en un intento por mantener subordinada a la naturaleza al contexto económico mundial actual. Una bioeconomía de conveniencia para disfrazar la crisis mundial en la cual las medidas de política económica recomendadas fallan en forma sistemática ante el asombro de los propios economistas quienes ven cómo las recetas aprendidas en sus universidades no funcionan.
El padre de la bioeconomía real Nicolás Georgescu-Roegen centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. El auguró por lo tanto un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de  crisis económicas.  Nicolás Georgescu-Roegen señalo como única solución posible la  aparición de una ciencia-tecnología capaz de generar más recursos naturales en  el tiempo necesario para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra. Hoy ya no cabe duda que esa ciencia-tecnología es la biotecnología, a tal punto que  se puede redefinir a la bioeconomía como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
Si la vida es lo más importante, la economía debiera ser una rama de la biotecnología y no la vida un apéndice de la economía como plantea la bioeconomía de conveniencia.

domingo, 27 de octubre de 2013

El Plan B. Bioeconomía, Biotecnología, Biofábrica.

TEDx Rosario 2013.
Alberto L. D’Andrea
La exposición arrancó más o menos así: “Hace unos años comencé a preocuparme por la problemática ambiental y el cáos económico mundial. Me propuse encontrar alguna solución común a ambas temáticas a partir de un diagnóstico centrado en hechos concretos. Es así como encontré que en 1950 en el mundo había 2500 millones de habitantes y en el 2013, 7000. Estos nuevos 4500 millones de habitantes aparecidos en sólo 63 años ocupan espacio, necesitan  más alimentos, energía y contaminan el ambiente. De los 7000 millones de habitantes, 1000 no pueden comer si alguien no les provee recursos para alimentarse y 24.000 chicos mueren  desnutridos  por día. En el mundo existen 1000 millones de vehículos que consumen más de 93 millones de barriles de petróleo por día, entiéndase bien, con esa velocidad se está convirtiendo algo que está enterrado y no molesta en dióxido de carbono… Poco a poco me fui dando cuenta de que todos los tratados relacionados con el medio ambiente constituyen sólo el debe ser, pero en la práctica se aplican poco, y que los economistas de todo el mundo ven como las recetas aprendidas en las universidades fracasan día a día. En realidad tanto la economía como el medio ambiente están a la deriva. Noexiste ningún Plan A. Es por eso que hoy vengo a decirles: el mundo no tiene plan A, sólo nos queda un Plan B: ...B de bioeconomía, B de biotecnología y B de biofábrica transgénica.
A continuación expliqué con algún detalle la bioeconomía de Nicolás G. Roegen, la biotecnología moderna y  la biofábrica celular transgénica. Luego comenté: 
“Volvamos a nuestro ciclo: el mundo va a la bioeconomía, no por que los economistas quieran, simplemente por que los recursos naturales mandan. No existe en el mundo una carrera de bioeconomía, tampoco dentro de las carreras de economía actuales existe una materia que se llame bioeconomía y dentro de una materia tampoco hay una unidad de economía. Por eso los economistas piensan que todo se arregla con un golpe de confianza. No, necesitamos de la ciencia-tecnología de la bioerconomía, la biotecnología,  para generar los recursos necesarios. Finalmente el plan B cierra con su motor productivo, la biofábrica fotosintética ecológica alimentada por dióxido de carbono y catalizada por enzimas...
Cuando explico esto me quedo con la sensación de que los alumnos no lo entieden. En realidad lo entienden cognitivamente pero para avanzar en la temática hace falta una respuesta afectiva. Debe llegar al cerebro, pero también al corazón. Por eso y con esa pizca de audacia juvenil que me queda les hice un pequeño poema. Me gustaría compartirlo con ustedes. Se denomina: No estudies biotecnología…”
“Finalmente ahora que todos ya conocen el Plan B, quiero pedirles ayuda para  convencer a quienes tienen poder de decisión y a los economistas que podemos llegar a un nuevo tipo de equilibrio para mejorar y hacer viable la vida en la tierra”.
A ustedes lectores de Biotecnología & Nanotecnología al Instante les pido lo mismo.
Gracias a un TEDx Rosario inolvidable.

Video:
Plan B para salvar al mundo.
Lectura complementaria:
No estudies biotecnología.

jueves, 8 de agosto de 2013

Entre la economía física y la bioeconomía.

El problema fundamental de la crisis económica actual radica en que la ciencia económica dejó de lado el análisis de su base material, los recursos naturales, centrándose con exclusividad en analizar el funcionamiento de los mercados y el intercambio comercial. Atónitos e inmersos en la gran crisis económica actual, los economistas, tienen dificultades para ofrecer respuestas al desempleo crónico, la inflación y a la disminución del crecimiento económico. Todas las medidas de política económica recomendadas fallan en forma sistemática ante el asombro de los propios economistas quienes ven cómo las recetas aprendidas en la facultad no funcionan.  En un planeta cuya población se incrementó en los últimos 62 años en 4.500 millones de habitantes no podemos dejar de lado los límites impuestos por la naturaleza al desarrollo económico centrando en ciclos artificiales de producción y consumo, sobre todo cuando para la naturaleza no existen tales ciclos, todo constituye un proceso unidireccional de consumo de energía y recursos naturales en general. Es así como Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1944) considerado inicialmente como el padre de la economía física o biofísica y hoy como el padre de la bioeconomía postuló la necesidad de que las teorías económicas para ser válidas deben cumplir con las leyes de la naturaleza especialmente con las leyes físicas de la termodinámica según la cual el funcionamiento solo puede garantizarse por una entrada continua de energía y materiales, debiendo siempre considerarse la irreversibilidad de los procesos. Nicholas Georgescu-Roegen también hablaba de una economía biofísica centrada en un flujo metabólico o metabolismo de la sociedad humana consistente en las trasformaciones de la energía y de los materiales necesarios para su existencia y mantenimiento. El no fue escuchado en su época, no obstante siempre trató de establecer una relación entre la posibilidad de encontrar una tecnología viable y el mantenimiento de la vida en el planeta. Dejó claro que no podía ser cualquier tecnología. Su viabilidad debía apoyarse en lo que el Rumano denominaba “receta prometeica” en homenaje a Prometeo un personaje de la mitología griega que robó el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos y hacerles la vida más placentera. En 1973, con el nacimiento de la biotecnología moderna, se comenzó a vislumbrar a la biotecnología como la única respuesta posible y sustentable en el tiempo por su capacidad para la generación de alimentos y energía renovable, producción con residuo cero y su recursos para reducir a futuro los gastos en el sistema de salud mediante el conocimiento masivo de los genomas individuales. Ya no hay dudas, la biotecnología es la “tecnología prometeica” esperaba por Georgescu-Roegen. De la interpretación adecuada de la problemática existente brindada por la economía física-biofísica se está pasando a una economía centrada en las respuestas posibles brindadas por la biotecnología: la bioeconomía. Ahora podemos definir a la bioeconomía como una economía basada en la biotecnología que usa materias primas renovables y su acervo de 65 millones de genes, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
Entre la problemática y su posible solución; desde la economía física hasta la bioeconomía, hay un largo y esperanzador camino biotecnológico.
Lecturas complementarias:
Economía Biofísica. Jesús Ramos Martín. Investigación y Ciencia. Junio.2012.
La biotecnología podrá con el hambre en el mundo. Alberto L. D'Andrea. TecnologíaAgroindustrial

domingo, 14 de octubre de 2012

Tiempo de bioeconomía.

El desarrollo y bienestar económico del siglo XX se basó en el megaconsumo del petróleo, el carbón y el gas natural para la producción de químicos, materiales y energía en general.
Los grandes cambios económicos de la historia ocurren cuando confluyen una serie de fuerzas tecnológicas y sociales creándose una nueva matriz operativa. Ahora el mundo se encamina a un nuevo tipo de economía “limpia” de base biotecnológica sustentada por un impresionante desarrollo biotecnocientífico tendiente a dar respuestas a problemáticas socioeconómicas cruciales tales como la necesidad de más energía, el aumento de la contaminación, el calentamiento global, la merma de diversidad biológica y el impresionante crecimiento de la población mundial.
En tal contexto podemos redefinir a la bioeconomía como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
Georgescu-Roegen, "el padre de la bioeconomía", siempre trató de establecer una relación entre la posibilidad de encontrar una tecnología viable y el mantenimiento de la vida en el planeta. Dejó claro que no podía ser cualquier tecnología. Su viabilidad debía apoyarse en lo que el Rumano denominaba “receta prometeica” en homenaje a Prometeo un personaje de la mitología griega que robó el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos y hacerles la vida más placentera. Decía “Para encontrar esa receta y vencer la espada de Damocles de la entropía necesitamos tiempo. Lamentablemente, la cuestión que dramáticamente surge es: ¿qué hacer mientras?, sobre todo cuando la civilización industrial profundiza día a día su dilema energético”.
Casi 45 años después, con una población de mundial de 7.000 millones de habitantes y un informe de la ONU indicando que la tierra sólo podrá soportar 10.000 millones, vamos en camino de quedarnos sin recursos energéticos, alimenticios y con un medioambiente en el límite de lo saludable. La biotecnología se vislumbra como la única respuesta posible y sustentable en el tiempo a las crecientes demandas socioeconómicas. Hoy ya no hay dudas. La biotecnología es la “receta prometeica” que esperaba la bioeconomía de Nicholas Georgescu-Roegen.