En el artículo Tiempo de Nanoeconomía decíamos que la nanoeconomía se fundamenta en tratar la de visibilizar las necesidades económicas de cada persona e individualizarlas para brindar las respuestas necesarias. La economía y lo ambiental están sin rumbo en la actualidad. Por un lado los procesos económicos han perdido el contacto con su base natural al centrarse en la dinámica de los mercados, el aumento en la producción y priorizar aspectos comerciales. Por el otro han perdido contacto con las necesidades humanas con una peligrosa tendencia al desempleo crónico y aumento de la pobreza. En el contexto citado uno de los pensadores más notables y profundos de la economía Nicolás Georgescu-Roegen ha expresado “Los fenómenos económicos ciertamente no son independientes de las leyes físico-químicas que gobiernan nuestro medio ambiente” marcando el límite y la inconveniencia de la economía vigente centrada en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza.
La respuesta sustentable de las tecnologías convergentes a los problemas del mundo actual.
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lunes, 4 de diciembre de 2023
La economía de las nuevas tecnologías
Divorcio conducente a un planeta a la deriva en lo económico y ambiental. A la problemática planteada por Nicolás Georgescu-Roegen en su economía física (debido a su su obra magna publicada en 1971: “The Entropy Law and the Economics Process”) le aparecieron dos respuestas vinculadas a la capacidad de las nuevas tecnologías para transformar la naturaleza y rehacer las pautas perdidas (en 1973 la biotecnología y en 1974 la nanotecnología). Ambas han dado origen a la bioeconomía y a la nanoeconomía. La bioeconomía, es una economía basada en la biotecnología con habilidad para generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socio-económicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
La nanoeconomía es una economía construida a partir de las necesidades y el quehacer diario de los 7800 millones de personas habitantes del planeta en vez del resultado del accionar de países o empresas.Tanto la nanotecnología como la biotecnología se complementan e integran, además con la infotecnología permiten avanzar en una simbiosis coordinada hacia el desarrollo de la cognotecnología. Al conjunto se lo conoce como nuevas tecnologías o NBIC (Nano, Bio, Info y Cognotecnologías). Las cuatro dan origen a un espectro más amplio y al paso de la nanobioeconomía a la economía de las nuevas tecnologías.
La economía de pensamiento único con predominio de lo económico sobre lo social-político, globalizada, centrada en el mercado y utilización activa de los medios de comunicación, resulta inadecuada para dar respuestas necesarias ante el crecimiento exponencial de la población, lo que conlleva a desequilibrios económicos, ecológicos y sociales conducentes a un ascenso de lo irracional. En cambio, la economía de las nuevas tecnologías, nos da un nuevo y único enfoque para tratar de alcanzar un equilibrio sólido, sustentado por las leyes de la naturaleza y las necesidades de los habitantes de la tierra.
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domingo, 22 de septiembre de 2019
Licenciatura en Bioeconomía: otra vez sopa.
Tal
vez no sea necesario resaltar el potencial que tiene la Argentina en Bioeconomía. Desde sus recursos naturales hasta la expertiz de sus
profesionales constituyen una sólida base para estar y avanzar en la vanguardia
del sector. No obstante el saber disperso lleva a un crecimiento desordenado y
conspira con una visión estratégica del contexto. Es necesario desde lo
curricular ordenar y generar el nuevo campo del saber hacer para que pueda
llegar a todo los rincones del planeta y concretar un desarrollo armónico con
una distribución más justa de los recursos.
En el número de la Revista Agropost (marzo del 2013) dedicado a
la Biotecnología al 2020 publicaba en el artículo “Una visión del futuro desde
la Biotecnología” en el cual se podía leer “En el contexto planteado resurge el modelo económico
concordante con las leyes de la naturaleza: la bioeconomía de Nicolás
Georgescu-Roegen de la mano del avance de su biotecnociencia, la biotecnología,
y su motor productivo la biofábrica transgénica no contaminante (fotosintética
y catalizada por enzimas). Hoy podemos redefinir a la bioeconomía como una
economía basada en la biotecnología que utiliza materias primas
renovables y su acervo de 65 millones de genes para dar respuestas a la demanda
de energía, alimentos, salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez
trabajo e ingresos en forma sustentable. Los millones de genes
conocidos y la ingeniería genética crean las bases para una
nueva matriz económico-productiva sustentable tendiente
a restablecer las pautas perdidas en la naturaleza y
hacer posible un nuevo equilibrio en la tierra”.
Realizamos desde
el año 2010 varios intentos por poner una Licenciatura en
Bioeconomía en el país, la que a su vez sería la primera carrera vinculada con
el sector a nivel internacional. En distintos años presentamos secuencialmente el
proyecto en varias universidades y hasta realizamos contactos con instituciones y
funcionarios sin resultado favorable, desperdiciándose así la oportunidad que se presentaba.
En junio de
este año, la Universidad Técnica en Múnich (TUM), en Alemania, abrió la primera
Licenciatura en Bioeconomía. Además la TUM, junto a la Universidad Estatal
Paulista Júlio de Mesquita Filho de Brasil y la Universidad de Queensland en
Australia, han formado la Alianza Global de Bioeconomía.
De manera
paralela, seis universidades europeas han formado la Universidad Europea de
Bioeconomía: Universidad de Bolonia (Italia), Universidad de Finlandia Oriental
(Finlandia), Universidad de Hohenheim (Alemania), AgroParisTech, Instituto de
Tecnología para la Vida, la Alimentación y las Ciencias del Medio Ambiente de
París (Francia), Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida, Viena
(BOKU, Austria) y Wageningen Universidad e Investigación (Holanda).
Tan difícil
es distinguir las voces de los ecos. Lamentablemente debemos decir otra vez
sopa aunque la frase correcta sea otra vez necios.
Lecturas complementarias:
Bioeconomia, la proxima frontera (25/10/12)
Bioeconomía para todos (1/02/15)
Lecturas complementarias:
Bioeconomia, la proxima frontera (25/10/12)
Bioeconomía para todos (1/02/15)
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domingo, 29 de abril de 2018
BioNanoarquitectura.
La premisa sustentada por la Bionanoarquitectura es que la vida responde mejor a diseños y materiales concordantes con la preservación de la naturaleza de los habitantes y de la naturaleza del medio, de modo de hacer más armónica y sustentable la existencia.
Un punto de inflexión dentro de la biotecnología moderna se produce con la presentación en el año 2000 de los datos del Proyecto Genoma Humano. El conocimiento del mapa genético humano ha brindado por primera vez en la historia la posibilidad de disponer del acervo genético como materia prima básica de la actividad socioeconómica del presente y del futuro. El conocimiento del genoma humano, desde el nacimiento, permitirá detectar nuestra tendencia genética a cierto tipos de actitudes-enfermedades para las cuales se deben adaptar las características de las viviendas y no forzar al individuo a los diseños arquitectónicos contra su natural tendencia genética.
Con el transcurso del tiempo se comprendió la necesidad de conocer un aspecto complementario de nuestro genoma. En las distintas partes del ser humano existen microorganismos tales como bacterias y hongos desarrollados en una relación íntima con el cuerpo. Ellos superan aproximadamente en 100 veces la cantidad de nuestras propias células. La sociedad formada por los microorganismos y los humanos produce un beneficio mutuo. El estudio global de secuenciación del genoma de la comunidad de microorganismos presentes en la microflora se centra en un nuevo campo biotecnológico: la metagenómica humana. Su propósito es proporcionar una visión amplia centrada en el descubrimiento de genes de interés especial en las comunidades microbianas relacionados con nuestro estado de salud y enfermedad. En la actualidad, el proyecto del microbioma humano se suma al del genoma humano ampliando de ese modo el acervo genético referencial sobre estado de salud de una persona en relación con su medio. La microflora humana es la interfase con la microflora de nuestro hábitat, susceptible a los grandes cambios medioambientales producto de la actividad del hombre.
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| Bionanoarquitectura. Alberto L. D'Andrea. El Cronista. 29/06/2009 |
La nanotecnología nos puede ayudar a mantener un hábitat equilibrado a través de la utilización de nanomateriales tendientes a lograr un máximo aprovechamiento de los recursos naturales sin producir desequilibrios que repercutan en la metagenómica del lugar y en definitiva en su fino equilibrio con nuestra salud. También la nanotecnología puede dar respuesta a múltiples necesidades ambientales y a ciertos genes vinculados con distintas problemáticas humanas usuales (ansiedad, depresión, stress, abatimiento, etc.).
Sólo citaremos unos pocos ejemplos. Pinturas nanotecnológicas con cierta especifidad antibacteriana destinadas a eliminar microorganismos que puedan afectar la bioflora normal. Pinturas adicionadas con nanoesferas cerámicas capaces de disminuir la conducción térmica aumentando la capacidad reflectiva de las superficies mejorando la aislación de la vivienda y por ende disminuyendo el consumo de energía destinada para refrigerar o calefaccionar en un 20%. Pinturas, para ansiosos, que cambian el color de la pared durante el día según el ángulo de incidencia de la luz. Desde lo ambiental, la nanotecnología, también permite construir paneles solares diurnos más eficientes, paneles solares nocturnos hechos con nanocristales nanométricos capaces de absorber y funcionar con la radiación infrarroja que durante la noche se refleja desde las nubes (efecto invernadero) y pintura catalítica capaz de convertir el monóxido de carbono a dióxido de carbono.
Imaginemos que pronto, alguien que viva en un departamento muy pequeño, en condiciones contrarias a su tendencia natural, podrá tener una pantalla girante muy finita en su pared (tipo OLED) y le bastara con seleccionar dónde quiere estar (servicio de nanocámaras incluido). Tomando una cerveza (en su departamento) pero mirando en tiempo real el entorno en el bar Palentino en Madrid, o tomar un café mirando a su alrededor o por una ventana la gente pasar en tiempo real en el café Tortoni de Buenos Aires, o almorzar mirando las cataratas del Niágara desde Estados Unidos o Canadá o el rompimiento del glaciar Perito Moreno en la provincia de Santa Cruz (Argentina),...
Conocer nuestro genoma hará posible detectar nuestra tendencia a ciertos entornos compatibles; a una arquitectura centrada en las necesidades genéticas individuales de modo de que la nurtura respete a la natura, no imponiéndole una adaptación artificial tras la apariencia de un forzado equilibrio condenado al fracaso emocional. La interacción dinámica entre la nanotecnología y la biotecnología nos dará las herramientas necesarias para la comprensión profunda e integral del ser humano y nos brindará herramientas para incidir subjetiva y objetivamente en el arte y la técnica de la construcción.
La producción arquitectónica basada en la biotecnología y la nanotecnología correlaciona objeto, medio y sujeto en una relación sinérgica y dinámica. La Bionanoarquitectura finalmente se podría visualizar como la contribución de la biotecnología y de la nanotecnología a la arquitectura para mejorar las condiciones de habitabilidad del planeta.
Lectura complementaria:
Casas hechas a medida (de nuestros genes).
Nota: el presente artículo es una actualización del publicado en El Cronista el 9 de junio del año 2009.
Nota: el presente artículo es una actualización del publicado en El Cronista el 9 de junio del año 2009.
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domingo, 10 de septiembre de 2017
Nanobioeconomía, el camino correcto.
El economista Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1994), uno de los pensadores más notables y profundos de la economía moderna, lanzó dos torpedos críticos a la economía vigente en sus libros Analytical Economics(1966) y The Entropy Law and Economic Process(1971) en los cuales, centra las problemáticas económicas actuales, en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. En su enfoque físico, la economía debe estar sujeta a las leyes de la termodinámica y su funcionamiento solo puede garantizarse por una entrada continua de energía y materiales.
El problema de la economía actual es su pérdida del contacto con la base material del proceso económico y que se ha centrado, casi en forma exclusiva, en analizar el funcionamiento de los mercados y el intercambio comercial. Pone énfasis en crecimiento económico sin considerar la finalidad ni sus costos. Para los economistas de pensamiento único todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza ésto no constituye un ciclo, es solo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. Nicolás Georgescu-Roegen auguró, por lo tanto, un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de crisis económicas. Señaló como única solución posible la aparición de una ciencia-tecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales necesarios para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra.
La biotecnología con su capacidad transformadora de la naturaleza aparece como la tecnología "prometeica" buscada en respuesta a las problemáticas planteadas por su economía física. Hoy podemos definir a la bioeconomía como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable. Sus aportes van desde la obtención de energía utilizando biomasa hasta las biofábricas transgénicas. No obstante comienzan a llegar respuestas de otra ciencia-tecnología con capacidad de trasformar la naturaleza: la nanotecnología.
La nanotecnología ofrece nuevas soluciones energéticas como los paneles solares de puntos cuánticos flexibles, capaces de producir energía con la luz solar durante el día y captando la radiación infrarroja durante la noche y de producir nanocatalizadores para transformar el dióxido de carbono atmosférico a gas metano. De hecho la generación de energía solar supera largamente la aportada por la biomasa en el planeta.
domingo, 20 de septiembre de 2015
La bioeconomía, una respuesta a la encíclica Laudato si' sobre el cuidado de la casa común.
En la reciente encíclica del Papa "Laudato si", dice: “Todavía no se ha logrado adoptar un modelo circular de producción que asegure recursos para todos y para las generaciones futuras, y que supone limitar al máximo el uso de los recursos no renovables, moderar el consumo, maximizar la eficiencia del aprovechamiento, reutilizar y reciclar”. Tal afirmación lleva a recordar el intento histórico más reciente por romper con la economía ortodoxa, de pensamiento único, vigente. El intento partió de Nicholas Georgescu-Roegen, uno de los pensadores más notables y profundos de la economía moderna; él lanzó dos torpedos críticos a la economía vigente en sus libros Analytical Economics (1966) y The Entropy Law and Economic Process (1971) en los cuales centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas de pensamiento único todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. El auguró por lo tanto un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de crisis económicas y un medio ambiente a la deriva. Nicolás Georgescu-Roegen señalo como única solución posible la aparición de una ciencia-tecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales necesarios para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra. La respuesta anhelada surgió de la mano de la biotecnología, a tal punto que hoypodemos definir a la bioeconomía real como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de más de 65 millones de genes conocidos y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
Tal vez alguien nos dio la inteligencia y los genes con el fin de que hagamos todo lo necesario para mantener la vida en la tierra.
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miércoles, 26 de agosto de 2015
Bioeconomía para todos.
Alberto L. D'Andrea. Revista Agropost, número 136, febrero-marzo 2015.
Un estudio comparativo de algunas variables significativas relacionadas con nuestra temática lo ubicamos en la siguiente tabla:
El avance científico iniciado en 1800 pero potenciado fuertemente a partir del desarrollo de modelos atómicos confiables en la primera mitad del siglo XX y, fundamentalmente por su crecimiento exponencial los últimos 60 años, queda reflejado en uno de sus aspectos por el incremento del CO2 debido a la necesidad de consumo de energía fósil por parte del impresionante desarrollo tecnológico producido. No obstante el incremento en el promedio de vida de 24 a 76 años (3,2 veces más) y el aumento de la población en la tierra de 1000 a 7000 millones de habitantes (7 veces más) pareciera indicar que la vida humana en la tierra está floreciente. Si bien el avance científico-tecnológico produjo una mejora cuantitativa importante en cuanto al promedio de vida, con perspectiva a corto plazo de superar los 100 años, trajo aparejado graves problemas cualitativos con tendencia a acelerarse en forma exponencial: aumento de la población mundial de 2500 a 7000 mil millones de habitantes entre el año 1950 y el 2013, aproximación a la “carga máxima de la tierra” (10.000 millones de habitantes), fuerte incremento en la demanda de energía y alimentos, aumento de la contaminación en general producto de la mayor cantidad de habitantes y de la actividad del hombre, peligrosa acumulación de gases que conducen al calentamiento global; agotamiento de la energía fósil-extractiva, antes abundante-barata y declive constante de la diversidad biológica ante la apropiación de más espacios físicos por el hombre. En el contexto planteado, la economía de pensamiento único en la cual lo económico predomina sobre lo político y el mercado soluciona todos los problemas del sistema en concurrencia con la competitividad y el libre intercambio, no puede dar respuestas a las demandas de la sociedad. De los 7000 millones de habitantes actuales, casi 1000 millones no pueden comer si alguien no le proporciona alimentos y 5000 millones están fuera de una vida garantizada. El intento histórico más reciente de romper con la inconveniencia actual de la economía ortodoxa partió de Nicholas Georgescu-Roegen, uno de los pensadores más notables y profundos de la economía moderna; él lanzó dos torpedos críticos a la economía vigente en sus libros Analytical Economics (1966) y The Entropy Law and Economic Process (1971) en los cuales centra las problemáticas económicas actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las leyes de la naturaleza. Para los economistas de pensamiento único todo es un ciclo de producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en el tiempo que se consumen. El auguró por lo tanto un gran fracaso en la economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más cortos, de crisis económicas. Nicolás Georgescu-Roegen señalo como única solución posible la aparición de una ciencia-tecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales necesarios para llegar a un nuevo tipo de equilibrio en la tierra…
Paulatinamente, debido a las innovaciones tecnológicas, avanza un incesante aumento en la capacidad de producir en forma sustentable tendiente a mostrar su capacidad de dar soluciones efectivas y alternativas ante la inacción de la desbordada economía de mercado.
La bioeconomía real.
La biotecnología con su capacidad transformadora de la naturaleza aparece como la tecnología “prometeica“ buscada por Georgescu-Roegen en respuesta a las problemáticas planteadas por su economía física basada en la función entropía. Hoy podemos definir a la bioeconomía real como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
Pareciera ser que la mejora cualitativa en la vida se centra en avanzar hacia la bioeconomía cuya base científico-tecnológica es la biotecnología y su motor productivo es la biofábrica transgénica; en concordancia con lo que alguna vez señaló Georgescu-Roegen “Si la vida es lo más importante, la economía debiera ser una rama de la biología y no la vida un apéndice de la economía como plantea la economía ortodoxa”.
La bioeconomía de conveniencia.
Los países europeos y los Estados Unidos engloban bajo la denominación de bioeconomía, a la actividad económica que se nutre de la investigación y la innovación en las ciencias biológicas, en un intento por mantener subordinada a la naturaleza a un contexto económico ficticio. Una bioeconomía de conveniencia para disfrazar la crisis mundial en la cual las medidas de política económica recomendadas fallan en forma sistemática ante el asombro de los propios economistas quienes ven cómo las recetas aprendidas en sus universidades no funcionan. Una bioeconomía tendiente a resistir el ocaso de la economía de pensamiento único para continuar con la acumulación del poder en desmedro de la mejora cualitativa de la vida en la tierra planteada por las posibilidades productivas brindadas por el desarrollo de la ciencia-tecnología actual en un intento por subsanar sus errores del pasado…
Bioeconomía para todos.
Distingamos las voces de los ecos, la incidencia productiva de la tecnología actual nos permite avanzar sobre una economía moderna, centrada en las necesidades del hombre, en el respeto de las leyes de la naturaleza y en la utilización de sus recursos generosos ¿por qué no?, una bioeconomía para todos.
Alberto L. D'Andrea. Revista Agropost, número 136, febrero-marzo 2015.
Un estudio comparativo de algunas variables significativas relacionadas con nuestra temática lo ubicamos en la siguiente tabla:
El avance científico iniciado en 1800 pero potenciado fuertemente a partir del desarrollo de modelos atómicos confiables en la primera mitad del siglo XX y, fundamentalmente por su crecimiento exponencial los últimos 60 años, queda reflejado en uno de sus aspectos por el incremento del CO2 debido a la necesidad de consumo de energía fósil por parte del impresionante desarrollo tecnológico producido. No obstante el incremento en el promedio de vida de
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martes, 24 de marzo de 2015
Bioeconomía y Nanoeconomía.
La bioeconomía y la nanoeconomía ¿tienen algo en común?
Recordemos sus fundamentos. La bioeconomía es la respuesta de la biotecnología a las problemáticas detectadas por la economía física tales como: el aumento de la población mundial de 2500 a 7000 mil millones de habitantes entre el año 1950 y el 2013, aproximación a la “carga máxima de la tierra” (10.000 millones de habitantes), fuerte incremento en la demanda de energía y alimentos, aumento de la contaminación en general producto de la mayor cantidad de habitantes y de la actividad del hombre, peligrosa acumulación de gases que conducen al calentamiento global; agotamiento de la energía fósil-extractiva, antes abundante-barata y declive constante de la diversidad biológica ante la apropiación de más espacios físicos por el hombre. En tal sentido, hoy podemos definir a la bioeconomía real como una economía basada en la biotecnología capaz de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
La nanoeconomía surge para llenar en vacío luego de la sucesión macroeconomía – microeconomía. El faltante es una nanoeconomía, una economía centrada en el individuo y en su acontecer económico. Una economía construida a partir de las necesidades y el quehacer diario de los 7000 millones de personas habitantes el mundo en vez del resultado del accionar de regiones, países, empresas globalizadas o intereses sectoriales. Decíamos en el artículo Nanoeconomía & Nanotecnologia (Biotecnología & Nanotecnologia al Instante, 20 de diciembre del 2014): “La nanotecnología y la nanoeconomía (y agregamos ahora a la biotecnología y a la bioeconomía) convergen en construir desde la esencia de la vida misma con la convicción que desde lo pequeño se puede avanzar para comprender el todo, pero desde el todo tal vez sea dificultoso o casi imposible comprender y penetrar en el mundo de lo pequeño. Tal como lo hace la bioeconomia, capaz de subordinar la economía macro y micro a las leyes de la naturaleza; la nanoeconomía subordina la construcción del mundo económico a las necesidades de cada uno de individuos de planeta. Una construcción difícil, más aún cuando nunca se intentó “visualizar a todos” desde la economía de pensamiento único, pero posible y no más dificultosa que las construcciones nanotecnológicas hoy factibles y en continuo desarrollo”.
La nanoeconomía surge para llenar en vacío luego de la sucesión macroeconomía – microeconomía. El faltante es una nanoeconomía, una economía centrada en el individuo y en su acontecer económico. Una economía construida a partir de las necesidades y el quehacer diario de los 7000 millones de personas habitantes el mundo en vez del resultado del accionar de regiones, países, empresas globalizadas o intereses sectoriales. Decíamos en el artículo Nanoeconomía & Nanotecnologia (Biotecnología & Nanotecnologia al Instante, 20 de diciembre del 2014): “La nanotecnología y la nanoeconomía (y agregamos ahora a la biotecnología y a la bioeconomía) convergen en construir desde la esencia de la vida misma con la convicción que desde lo pequeño se puede avanzar para comprender el todo, pero desde el todo tal vez sea dificultoso o casi imposible comprender y penetrar en el mundo de lo pequeño. Tal como lo hace la bioeconomia, capaz de subordinar la economía macro y micro a las leyes de la naturaleza; la nanoeconomía subordina la construcción del mundo económico a las necesidades de cada uno de individuos de planeta. Una construcción difícil, más aún cuando nunca se intentó “visualizar a todos” desde la economía de pensamiento único, pero posible y no más dificultosa que las construcciones nanotecnológicas hoy factibles y en continuo desarrollo”.
Pensemos un 2015 en el cual el avance tecnológico en lo productivo genera el contexto necesario para encontrar el rumbo alternativo que el mundo reclama.
Un 2015 para comenzar a mirar desde lo pequeño.
Un 2015 para comenzar a mirar desde lo pequeño.
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domingo, 6 de abril de 2014
La tensa relación de la humanidad con el planeta.
La relación de la humanidad con el planeta está cercana a su límite de ruptura. Esto se debe al exceso de población en la tierra, a la instintiva ansia o deseo exagerado de consumir, poseer o dominar de los seres humanos y a modelos ya poco adecuados para construir la civilización.
El avance de la ciencia mejoró en forma exponencial el conocimiento del mundo y la tecnología ha mejorado cualitativamente y cuantitativamente la vida humana. La ciencia y la tecnología indirectamente son los responsables del gran incremento de la población en la tierra. Nada más ni nada menos que 4500 millones de habitantes en sólo 63 años (en 1950 había 2500 millones de habitantes en la tierra) con toda una problemática asociada: la necesidad de generar más energía, producir más alimentos, revertir la contaminación producto de la actividad creciente de la mayor población y de disminuir los exorbitantes gastos en salud. El mayor consumo generalizado resulta un campo fértil adecuado para quienes quieren incrementan su poder y dominio incentivando la debilidad natural los individuos de consumir y poseer. De ambas circunstancias surge con mediana claridad la obsolescencia de los viejos modelos sobre los que se construyó la civilización humana, cada vez más decadentes y desplazados por una nueva autoorganización azarosa producto de los avances de la ciencia-tecnología, el vertiginoso aumento de la cantidad de habitantes y la voracidad humana. Nuestro planeta está a la deriva. No existe un nuevo modelo de organización pensado para todos, sólo planes para concentrar y aumentar el poder en unos pocos grupos poseedores mayoritarios de los recursos económicos. Revertir la situación implica utilizar los desarrollos científicos-tecnológicos para generar los recursos necesarios, en tiempo y forma, tratando de remediar la parte de la culpa que les compete. Implica un nuevo modelo de civilización amigable con la naturaleza capaz de no utilizar más combustibles fósiles descentralizando la producción de la energía, factor clave en la concentración del poder actual. Implica descentralizar la producción de alimentos, produciéndolos en todas partes, no sólo en las caras tierras aptas para cultivo. Implica utilizar biofábricas ecológicas (transgénicas o no) para producir utilizando radiación solar, consumiendo dióxido de carbono en procesos sin humo y catalizados por enzimas. Implica secuenciar el genoma de cada ser humano para tener un diagnóstico precoz y evitar el gasto en el sistema de salud inherente a enfermos crónicos y enfermedades terminales. Implica, implementar con cierta prisa, el Plan B. B de Bioeconomía, B de Biotecnología y B de Biofábrica ecológica.
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Distribución de la riqueza, horizontalidad y tecnologías de avanzada.
La comunicación horizontal, es decir dentro de la sociedad, a través de redes sociales de algún modo limitó a quienes monopolizaban la información como instrumento de poder. Este nuevo poder lateral es sólo el inicio para reacomodar cierta injusticia sobre el modo de organización del mundo. El 1 % de la población mundial concentra la mayor parte de la riqueza y el 99% de las personas son cada vez más marginadas y desfavorecidas. La fuerte dependencia de la sociedad moderna de los combustibles fósiles y el exponencial aumento de su consumo y costo durante el siglo llevaron directa e indirectamente una estructura vertical con una gran concentración del poder económico. 500 empresas multinacionales que producen y/o dependen del consumo intensivo de combustible fósil poseen el 33% del PBI mundial, constituyendo una pirámide con una elite centralizada en el vértice superior que se beneficia de la base formada por el 99% de una población mundial cada vez más empobrecida. Necesitamos una nueva visión del mundo económico para ser aplicada en forma concreta conducente a una sociedad más justa y sustentable. La nueva concepción debe llevar a una descentralización del poder, tal como ocurrió los últimos 20 años con la comunicación, pasando de un sistema hipercentralizado a uno como Internet, distributivo y colaborativo. Esa nueva horizontalidad debe darse fundamentalmente en el área de la producción de energía y sincronizada con la producción de alimentos. Para eso debemos reemplazar paulatinamente el combustible fósil por energía generada en forma descentralizada en todo el mundo: biogás, bioetanol, biodiésel, biopetróleo, paneles solares domiciliarios de todo tipo,… Dice Geremías Rifkin “En los próximos 40 años nuestras casas deben transformarse en centrales de energía locales”..., Algo similar necesitamos para los alimentos, producirlos en todos lados, no sólo en tierras fértiles centralizadas en grandes poderes económicos. Producirlos desde birreactores hasta en zonas desérticas a través de microalgas y plantas adaptadas genéticamente a condiciones extremas. En el contexto señalado resulta obvia la importancia de las tecnologías de avanzada como la biotecnología y la nanotecnologia para lograr la horizontalidad de la pirámide. El cambio que el mundo necesita no se hace utilizando armas, sólo se puede conseguir aplicando con inteligencia las nuevas tecnologías para descentralizar la generación de los recursos que permitieron la fabulosa concentración del poder.
miércoles, 13 de noviembre de 2013
Bioeconomía de conveniencia vs bioeconomía real.
Los países europeos
y los Estados Unidos engloban bajo la denominación de bioeconomía a la actividad económica que se nutre de la
investigación y la innovación en las ciencias biológicas en un intento por
mantener subordinada a la naturaleza al contexto económico mundial actual. Una
bioeconomía de conveniencia para disfrazar la crisis mundial en la cual las
medidas de política económica recomendadas fallan en forma sistemática ante el
asombro de los propios economistas quienes ven cómo las recetas aprendidas en
sus universidades no funcionan.
El padre de la
bioeconomía real Nicolás Georgescu-Roegen centra las problemáticas económicas
actuales en el divorcio entre las teorías económicas y el cumplimiento de las
leyes de la
naturaleza. Para los economistas todo es un ciclo de
producción y consumo, pero para la naturaleza esto no constituye un ciclo, es
sólo un gasto unidireccional de energía y recursos naturales no renovables en
el tiempo que se consumen. El auguró por lo tanto un gran fracaso en la
economía mundial, fracaso evidente ante la cantidad, en tiempos cada vez más
cortos, de crisis económicas. Nicolás Georgescu-Roegen señalo como única
solución posible la aparición de una
ciencia-tecnología capaz de generar más recursos naturales en el tiempo necesario para llegar a un nuevo
tipo de equilibrio en la
tierra. Hoy ya no cabe duda que esa ciencia-tecnología es la
biotecnología, a tal punto que se puede
redefinir a la bioeconomía como una economía basada en la biotecnología capaz
de generar en tiempo y forma los recursos naturales renovables, con su acervo
de 65 millones de genes y la ingeniería genética, para dar respuestas a
necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos,
disminución de los gastos en salud y cuidado del medio ambiente, generando a su
vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
Si la vida es lo
más importante, la economía debiera ser una rama de la biotecnología y no la
vida un apéndice de la economía como plantea la bioeconomía de conveniencia.
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domingo, 27 de octubre de 2013
El Plan B. Bioeconomía, Biotecnología, Biofábrica.
TEDx Rosario 2013.
Alberto L. D’Andrea
Alberto L. D’Andrea
La exposición ar rancó más o menos así: “Hace unos años comencé a
preocupar me por la problemática
ambiental y el cáos económico mundial. Me propuse encontrar
alguna solución común a ambas temáticas a par tir
de un diagnóstico centrado en hechos concretos. Es así como encontré que en
1950 en el mundo había 2500 millones de habitantes y en el 2013, 7000. Estos
nuevos 4500 millones de habitantes apar ecidos
en sólo 63 años ocupan espacio, necesitan
más alimentos, energía y contaminan el ambiente. De los 7000 millones de
habitantes, 1000 no pueden comer si alguien no les provee recursos par a alimentar se
y 24.000 chicos mueren desnutridos por día. En el mundo existen 1000 millones de
vehículos que consumen más de 93 millones de bar riles
de petróleo por día, entiéndase bien, con esa velocidad se está convirtiendo algo
que está enterrado y no molesta en dióxido de car bono…
Poco a poco me fui dando cuenta de que todos los tratados relacionados con el
medio ambiente constituyen sólo el debe ser, pero en la práctica se aplican
poco, y que los economistas de todo el mundo ven como las recetas aprendidas en
las universidades fracasan día a día. En realidad tanto la economía como el
medio ambiente están a la
deriva. Noexiste ningún Plan A. Es por eso que hoy vengo a
decirles: el mundo no tiene plan A, sólo nos queda un Plan B: ...B de
bioeconomía, B de biotecnología y B de biofábrica transgénica.
A continuación
expliqué con algún detalle la bioeconomía de Nicolás G. Roegen, la
biotecnología moderna y la biofábrica
celular transgénica. Luego
comenté:
“Volvamos a nuestro
ciclo: el mundo va a la bioeconomía, no por que los economistas quieran,
simplemente por que los recursos naturales mandan. No existe en el mundo una car rera de bioeconomía, tampoco dentro de las car reras de economía actuales existe una materia que
se llame bioeconomía y dentro de una materia tampoco hay una unidad de
economía. Por eso los economistas piensan que todo se ar regla
con un golpe de confianza. No, necesitamos de la ciencia-tecnología de la
bioerconomía, la biotecnología, par a generar
los recursos necesar ios. Finalmente
el plan B cierra con su motor productivo, la biofábrica fotosintética ecológica
alimentada por dióxido de car bono y
catalizada por enzimas...
Cuando explico esto
me quedo con la sensación de que los alumnos no lo entieden. En realidad lo
entienden cognitivamente pero par a
avanzar en la temática hace falta
una respuesta afectiva. Debe llegar
al cerebro, pero también al corazón. Por eso y con esa pizca de audacia juvenil
que me queda les hice un pequeño poema. Me gustar ía
compar tirlo con ustedes. Se
denomina: No estudies biotecnología…”
“Finalmente ahora
que todos ya conocen el Plan B, quiero pedirles ayuda par a convencer a quienes tienen poder de decisión
y a los economistas que podemos llegar
a un nuevo tipo de equilibrio par a
mejorar y hacer viable la vida en la
tierra”.
A ustedes lectores
de Biotecnología & Nanotecnología al Instante les pido lo mismo.
Gracias a un TEDx
Rosar io inolvidable.
Video:
Plan B para salvar al mundo.
Lectura complementaria:
No estudies biotecnología.
Plan B para salvar al mundo.
Lectura complementaria:
No estudies biotecnología.
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jueves, 8 de agosto de 2013
Entre la economía física y la bioeconomía.
El problema fundamental de la crisis económica actual radica en que la ciencia económica dejó de lado el análisis de su base material, los recursos naturales, centrándose con exclusividad en analizar el funcionamiento de los mercados y el intercambio comercial. Atónitos e inmersos en la gran crisis económica actual, los economistas, tienen dificultades para ofrecer respuestas al desempleo crónico, la inflación y a la disminución del crecimiento económico. Todas las medidas de política económica recomendadas fallan en forma sistemática ante el asombro de los propios economistas quienes ven cómo las recetas aprendidas en la facultad no funcionan. En un planeta cuya población se incrementó en los últimos 62 años en 4.500 millones de habitantes no podemos dejar de lado los límites impuestos por la naturaleza al desarrollo económico centrando en ciclos artificiales de producción y consumo, sobre todo cuando para la naturaleza no existen tales ciclos, todo constituye un proceso unidireccional de consumo de energía y recursos naturales en general. Es así como Nicholas Georgescu-Roegen (1906-1944) considerado inicialmente como el padre de la economía física o biofísica y hoy como el padre de la bioeconomía postuló la necesidad de que las teorías económicas para ser válidas deben cumplir con las leyes de la naturaleza especialmente con las leyes físicas de la termodinámica según la cual el funcionamiento solo puede garantizarse por una entrada continua de energía y materiales, debiendo siempre considerarse la irreversibilidad de los procesos. Nicholas Georgescu-Roegen también hablaba de una economía biofísica centrada en un flujo metabólico o metabolismo de la sociedad humana consistente en las trasformaciones de la energía y de los materiales necesarios para su existencia y mantenimiento. El no fue escuchado en su época, no obstante siempre trató de establecer una relación entre la posibilidad de encontrar una tecnología viable y el mantenimiento de la vida en el planeta. Dejó claro que no podía ser cualquier tecnología. Su viabilidad debía apoyarse en lo que el Rumano denominaba “receta prometeica” en homenaje a Prometeo un personaje de la mitología griega que robó el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos y hacerles la vida más placentera. En 1973, con el nacimiento de la biotecnología moderna, se comenzó a vislumbrar a la biotecnología como la única respuesta posible y sustentable en el tiempo por su capacidad para la generación de alimentos y energía renovable, producción con residuo cero y su recursos para reducir a futuro los gastos en el sistema de salud mediante el conocimiento masivo de los genomas individuales. Ya no hay dudas, la biotecnología es la “tecnología prometeica” esperaba por Georgescu-Roegen. De la interpretación adecuada de la problemática existente brindada por la economía física-biofísica se está pasando a una economía centrada en las respuestas posibles brindadas por la biotecnología: la bioeconomía. Ahora podemos definir a la bioeconomía como una economía basada en la biotecnología que usa materias primas renovables y su acervo de 65 millones de genes, para dar respuestas a necesidades socioeconómicas tales como la demanda de energía, alimentos, salud y cuidado del medio ambiente, generando a su vez trabajo e ingresos en forma sustentable.
Entre la problemática y su posible solución; desde la economía física hasta la bioeconomía, hay un largo y esperanzador camino biotecnológico.
Entre la problemática y su posible solución; desde la economía física hasta la bioeconomía, hay un largo y esperanzador camino biotecnológico.
Lecturas complementarias:
Economía Biofísica. Jesús Ramos Martín. Investigación y Ciencia. Junio.2012.
La biotecnología podrá con el hambre en el mundo. Alberto L. D'Andrea. TecnologíaAgroindustrial
La biotecnología podrá con el hambre en el mundo. Alberto L. D'Andrea. TecnologíaAgroindustrial
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economía fisica.
domingo, 14 de octubre de 2012
La biotecnología podrá con el hambre del mundo.
Alberto Luis D'Andrea.
Aproximadamente 925 millones de personas en el mundo no comen lo suficiente para vivir saludables (FAO, 2012). Una de cada siete personas en la tierra se acuesta a dormir todas las noches con hambre. El hambre encabeza la lista de los 10 principales riesgos para la salud. Cada año muere más gente por el hambre que por otras causas como el SIDA, la malaria y la tuberculosis.Un tercio de las muertes en niños menores de cinco años en países en desarrollo están relacionadas con la desnutrición…
Dos corrientes de opinión pretenden establecer las causas del hambre en el mundo. Una la atribuye a la falta de producción de la cantidad necesaria de alimentos. La otra sugiere que sobra capacidad para producir alimentos, el problema radica en la falta de los recursos económicos necesarios para su compra por parte de los necesitados.
Curiosamente la biotecnología puede dar respuesta a las dos problemáticas señaladas. Su capacidad para producir más alimentos está ampliamente demostrada. A la revolución productiva de los transgénicos, le podemos agregar la posibilidad producir carne en birreactores en cualquier lugar del planeta o la de aprovechar al máximo la biotecnología de microalgas. A modo de ejemplo, la microalga spirulina (contiene un 70% de proteínas, calcio, fósforo y vitaminas) constituye un alimento anti-desnutricional completo, cultivable en piletones, sobre tierras no aptas para cultivo. Solo tres gramos de spirulina por día pueden evitar la desnutrición en un niño…
En cuanto a la segunda problemática planteada ¿qué puede hacer la biotecnología para generar los recursos económicos necesarios para alimentar a los hambrientos?
Los primeros equipos para la secuenciación de los genomas en unas pocas horas y a un costo accesible (entre 100 y 1000 dólares) ya se están comercializando con fecha de entrega en el 2013, constituyendo un punto de partida y de inflexión en el conocimiento del genoma de 7000 millones de seres humanos y por ende en el inicio de la era de una medicina personalizada genético-molecular. Basta decir que unas 6000 enfermedades conocidas son producto de un único gen dañado. Estamos hablando ni más ni menos de un diagnóstico a nivel genético-molecular, terapias a nivel molecular y en disminuir en forma drástica los gastos en la salud mundial producto de tratamientos prolongados y costosos de enfermedades crónicas terminales. Esto permitirá una drástica disminución en los gastos destinados a la salud mundial y un volumen de recursos económicos liberados suficientemente importantes para ser utilizados por los estados en la generación-provisión de alimentos para los millones de habitantes de la tierra sin capacidad de adquirir alimento alguno.
Con la firme convicción de todos nosotros, la biotecnología podrá con el hambre del mundo.
Lecturas complementarias:
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biotecnología,
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secuenciación del genoma
miércoles, 8 de diciembre de 2010
¿Es la biotecnología la "receta prometeica" de la bioeconomía?
Alberto Luis D'Andrea
MATERIABIZ-2010
Georgescu-Roegen, "el padre de la bioeconomía",siempre trató de establecer una relación entre la posibilidad de encontrar una tecnología viable y el mantenimiento de la vida en el planeta.
Dejó claro que no podía ser cualquier tecnología. Su viabilidad debía apoyarse en lo que el Rumano denominaba “receta prometeica” en homenaje a Prometeo un personaje de la mitología griega que robó el fuego a los dioses para entregarlo a los humanos y hacerles la vida más placentera.
Decía “Para encontrar esa receta y vencer la espada de Damocles de la entropía necesitamos tiempo. Lamentablemente, la cuestión que dramáticamente surge es: ¿qué hacer mientras?, sobre todo cuando la civilización industrial profundiza día a día su dilema energético”.
Casi 45 años después, con una población de mundial de 7.200 millones de habitantes y un informe de la ONU indicando que la tierra sólo podrá soportar 10.000 millones, vamos en camino de quedarnos sin recursos energéticos, alimenticios y con un medioambiente en el límite de lo saludable.
La biotecnología se vislumbra como la única respuesta posible y sustentable en el tiempo. Muchos post de este Foro ilustran sus respuestas permanentes a las crecientes demandas socioeconómicas.
Hoy ya no hay dudas. La biotecnología es la “receta prometeica” que esperaba la bioeconomía de Georgescu-Roegen.
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biotecnología,
tecnología prometeica
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